Parece ser que el Barça ya no es lo que fue. Ha dado por perdida la liga, algo obvio porque va tercero con 61 puntos, 11 por debajo de su gran rival blanco. La Copa del Rey ya la perdió contra el Valencia en un partido vibrante que les despidió de un título en las semifinales. Por tanto, sólo les queda ganar la Champions, algo que todavía puede ser posible. En el Camp Nou perdieron la oportunidad de marcar al Manchester y poder respirar más tranquilos para el partido de vuelta en Old Trafford. Pero todo apunta a que se decidirá allí al finalista, algo que no favorece a los españoles, (perdón Laporta si no te sientes español, tus jugadores sí).
Muchos de los entendidos en fútbol opinan que el F.C Barcelona no está en crisis; seré yo la única que opina que sí; pero realmente ¿ustedes creen que Henry, Messi, Zambrotta, Iniesta, Eto’o, Xavi o Deco están en su mejor momento? ¿Demuestran la gran profesionalidad que tienen en el Barça? o ¿sólo lo hacen con sus selecciones? personalmente creo que no lo dan todo en el Barcelona y que en sus selecciones están más cómodos y se crecen más que en su propio club. La respuesta es más que evidente viendo los resultados obtenidos de un equipo y las declaraciones que jugadores de la talla de Eto’o se atreven a hacer: “Si el año que viene no gano títulos, me voy”. Pues, caballero, eso dice mucho de usted, un jugador con un enorme potencial, pero un tanto egoísta; raro es que crea que los títulos se ganan solos, pero más raro es que aún diciendo eso sigan creyendo los azulgranas en él cuando es incapaz de meter goles. Así que, si quiere irse, váyase, pero no espere al año que viene.
Eto’o no es el único culpable. La invisibilidad de Ronaldinho y su extraño penoso juego han provocado decepción en los aficionados que le idolatraban y han pasado a pedir una marcha rápida del jugador. Somos muchos los que creemos que él fue el mosquito que picó al equipo y que lo infectó de mal juego, derrotas y empates continuados, contagiándose así de un pasotismo por ganar y conseguir títulos, que se inició con la desilusión de que su mayor rival, el Madrid, les arrebataba la pasada liga en los últimos minutos, y eso duele. Un dolor que puede ahora curarse con la vacuna de ganar la Champions.