sábado, 26 de abril de 2008

...y lo malo de Risto Mejide

UN MALEDUCADO ENCANTADO DE CONOCERSE

En la televisión hemos visto muchas cosas, pero nada parecido al personaje de Risto Mejide creado por él mismo. Se ha sabido convertir mejor que nadie en producto, ese que se vende como sincero diciendo verdades, pero que es más falso que los ojos de Espinete.

Con una actitud chulesca, egocéntrica, superficial, engañosa e inhumana reaparece Risto en la nueva edición de Operación Triunfo. Nuevos concursantes comienzan su sueño de convertirse en cantantes profesionales y de aprender en la única de las academias de canto televisivas. Personas con sentimientos e ilusiones, que serán presas del venenoso Risto Mejide, un hombre al que no le importan las esperanzas de los demás y que trabaja para desmotivar y destruir a aquéllos que se exponen ante él. No duda en criticar a todo lo que se mueve, incluso al programa que le da de comer, insultando el trabajo de grandes profesionales, de los que debería aprender.

Es un hombre que no tiene la más mínima educación para decir lo que piensa, que disfruta siendo insultado y abucheado, que se ríe de todos menos de él mismo, que se cree un ser superior capaz de poseer la perfección, que tras sus gafas intenta esconder la infelicidad con la que vive y con la que se siente orgulloso de convivir. Todo ello producto de un personaje atrapado por conseguir audiencia y al que no le importa el hecho de mentir al público con tal de conseguir su objetivo: hundir y ofender a todo el mundo. Esta persona, por llamarlo de algún modo, cree que por ser jurado puede insultar gratuitamente, deberían enseñarle que lo que verdaderamente diferencia a un buen jurado es el respeto que muestran en sus críticas.

El hecho de llamar a una persona “consolador”, “incapacitado-vocal”, “calienta-micros”, o de comparar la muerte de un canario con la de un familiar dice mucho de un ser que ni siquiera crea algo nuevo, puesto que su personaje es copiado de uno de los miembros del jurado de la edición de OT norteamericano, lamentable, casi tanto como él mismo.

Risto Mejide por tanto, es sólo un producto sin éxito, plagiado y caducado, que tan sólo es comprado por los ineptos que le imitan, algo que parece realmente ofensivo para la inteligencia humana.

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